Discos

Berndan Benson
"My old familiar friend "

«Tenía escritas unas 40 canciones y escogí las mejores», explica Benson a este diario. «Es un disco diverso porque he ido reuniendo la materia prima a lo largo de varios años. Se trata de una colección de canciones, más que un álbum meditado en conjunto».

El disco se abre con “A Whole Lot Better”  tema que podía ser perfectamente de “Fountains of Wayne”. Potentes guitarras, teclados sesenteros y voces dobladas.
El de Detroit juega con las referencias pero no las convierte en inspiración. El motivo es que no las personaliza, o porque no quiere o porque no puede, y en lugar de darle a las canciones un factor distintivo las acaba arrimando al pastiche del pop-rock.
.Casi todo en este disco suena demasiado familiar –la palabra clave de esta frase es demasiado, no familiar-. Eso se nota más cuando acierta, por aquello de los contrastes. Dos ejemplos: con “Garbage Day” y su acento Motown sí propone algo con prestancia; y con “Posed And Ready” sí logra que su power pop no pierda la primera palabra (poder) y el tema aguante el tirón inicial hasta el final, a diferencia de otros, la mayoría, en los que el shock que provoca la entrada de la melodía y algún arreglo resultón se va difuminando. Coincidencia o no, es el corte más corto del álbum (tres minutos y once segundos). Igual es en el que tenía las cosas más claras. “Don’t Wanna Talk”, apurando, también podría subirse a ese podio. Pero partir de ahí lo que prima es una uniformidad agridulce –con letras alrededor del me enamoro, me desenamoro-, un pop “vintage” que quiere salir a la mar pero se queda rondando la orilla, empujado hacia ella cada dos por tres por, insisto, una familiaridad excesiva.

Huangho.