Conciertos
Aranda del Duero, 13, 14, y 15 de Agosto
Texto: Salva Vivas Fotos: Manu Quílez
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El Sonorama 2009 volvió a echar el telón con otra lección festivalera para jóvenes emprendedores. Organizar un festival así con un presupuesto inferior al millón de euros se consigue con la calculadora en la mano y muchas personas colaborando. El resultado, un verano más, fue la reunión de casi todos los grandes nombres de eso que llamamos el panorama indie estatal.
Hubieron también visitas foráneas con las actuaciones de la escocesa Amy McDonald y los mancunianos James. La primera, y a pesar de su radical cambio de ‘look’ y su seductora voz, no terminó de enganchar al público; más bien llegó, aburrió y se marchó. Tiene buenas canciones en su disco de debut, pero sobre el escenario pareció estar como obligada. Es verdad que el público tampoco ayudó mucho, porque en cuanto sonaron las canciones más conocidas de su álbum, hubo desbandada general hacia el otro escenario, a esperar a los barceloneses Mendetz.
James, sin embargo, cumplieron y entretuvieron a un público entregado que en su mayor parte no los conocía, con invasión consentida de escenario incluida. En cierta medida, la nostalgia se apoderó del escenario principal con esta legendaria banda renacida de las cenizas del britpop noventero. Los de Manchester hicieron disfrutar a sus fans de toda la vida con la complicidad de un Tim Booth que no dudó a mezclarse con las primeras filas del público. Hits de la banda como ‘Sit down’, ‘Laid’ o ‘Sometimes’ brindaron los momentos más emotivos de su brillante actuación que llegó a convencer a quienes no conocían al combo.
Más allá del pop, el festival también se ha abierto a otros géneros, bien representados por Kiko Veneno, el surf rock de Los Coronas y la cuidada mezcla de electrónica y guitarras de We Are Standard o los ya mencionados Mendetz. Y es que en los festivales pueden ocurrir cosas sorpendentes, como que un público mayoritariamente indie coree de comienzo a fin los temas del álbum “Échate un cantecito”, que Kiko Veneno publicó allá por 1992. A veces el gusto por lo sencillo y lo bien hecho se hace universal y es de agradecer. Por su parte, We Are Standard arrasaron con un directo de lo más bailable de los tres días del Sonorama, mientras Mendetz en su set llenaron la escena de sonidos dance, ochenteros y divertidos.
El resto tuvo el mismo sabor pero distinto aroma. Algunas bandas parecen tener la fecha del Sonorama fija en su calendario de bolos veraniegos y juegan ya como locales en Aranda de Duero. Así, Catpeople, Jugoplastika, La Habitación Roja o Sunday Drivers ya han pasado otros veranos por la villa burgalesa. Mención aparte merece la representación valenciana en el evento. Si los galaico-valencianos Jugoplastika actuaron en la carpa de Future Stars en un horario poco propicio pero ante varias decenas de valient@s descargando todo la rabia de power-pop-noise, LHR se marcaron un directo potentísimo, corto pero intenso, en el que llegaron a sonar dos temas de su ya inminente próximo trabajo. Los de L’Eliana ofrecieron un set muy solvente y animaron a la numerosísima parroquia congregada con joyas como ‘Posidonia’, ‘Nunca ganaremos el mundial’ o ‘En mi habitación’.
Otros como Vetusta Morla han crecido a la par que el festival. Si el año pasado tocaban bajo el sol de justicia de la Plaza del Trigo de Aranda de Duero, mientras los ‘sonoritos’ reclamaban a gritos aquello de “escenario principal, escenario principal” para los madrileños, este año han llenado de público ese mencionado escenario para ofrecer uno de los grandes conciertos del Sonorama 2009.
Nacho Vegas, Christina Rosenvinge, Josh Rouse, Alondra Bentley o Anni B. Sweet han representado la cuota de cantautores indie, con sus distintas variantes y matices, aunque eso sí, en horarios francamente mejorables, algun@s en el recinto principal, otr@s en los conciertos matutinos de la Plaza del Trigo.
Otros nombres a destacar de entre el amplio cartel que ofrecía el festival (por poco más de 50 euros el bono de los tres días de conciertos) son Lagartija Nick, que por fin actuaron en Sonorama tras haber tenido que cancelar su actuación de 2008 por el accidente que sufrió Antonio Arias el pasado verano; los también granadinos Elastic Band, autores de uno de los más renombrados debuts del año, “Boggie Beach Days”, con una formación atípica de bajo, batería y bandurria eléctrica; y el retorno de los renacidos Tokio Sex Destruction, autores de una furibunda descarga psicodélica que avanza lo que será su próximo trabajo, tras cuatro años de sequía discográfica.
En definitiva y para ir concluyendo, el Sonorama es un festival francamente recomendable. Sus organizadores, los chicos de la Asociación Cultura Art de Troya, tienen a gala eso de decir que se trata de un festival de verdad. Y lo es, pero además es un festival extraña y agradablemente familiar, que desde hace doce años ofrece a sus visitantes mucho más que música en horarios nocturnos: conciertos mañaneros en mitad de la ciudad de Aranda de Duero, almuerzos populares de productos y caldos de la tierra para los “sonoritos”, visita a las bodegas del centro de la población, catas y degustación de vinos más seleccionados, sesiones de DJ’s a la hora del almuerzo en diferentes cafés y pubs de la localidad, acceso a las piscinas municipales con música de ambiente, una zona de acampada agradable y familiar, precios relativamente populares en las consumiciones y la restauración y una convivencia modélica con los vecinos de Aranda, que se han acostumbrado a recibir cada año a hordas de modernos y urbanitas pop-rockeros.
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